¿Considerando psicoterapia? Cómo seleccionar terapeuta.

Si tienes un problema y has intentado solucionarlo por tu cuenta sin éxito, es recomendable buscar ayuda profesional. No siempre basta con hablar con familiares y amigos, o seguir los consejos universales (hacer ejercicio, comer y dormir mejor…).

Si buscas psicoterapeuta, ten en cuenta los siguientes puntos:

  • Idioma. Lo ideal es trabajar en la lengua materna porque esta proporciona el acceso más profundo a las emociones. Puedes trabajar en otro idioma si esto no limita tu expresión y el terapeuta lo domina bien.
  • Formación del psicoterapeuta. Esto debería constar en su web. Muchos tienen formación universitaria en psicología clínica o en psiquiatría. Algunos vienen de otros campos y luego se forman en una rama de la psicoterapia. No debería ser tabú pedir las credenciales del terapeuta como parte del proceso de selección.
  • Formato individual o en “equipo”? Hay que considerar si quieres trabajar en solitario o en pareja, familia, o grupo. Las terapias individuales exploran qué afecta a un individuo negativamente y cómo ayudarle a sobreponerse. Las terapias de pareja y familiares hacen participar a todas las personas afectadas por un problema y buscan mejorar las dinámicas entre individuos. Las terapias de grupo reúnen a individuos sin vínculos previos para escucharse y apoyarse mutuamente guiados por un terapeuta que ejerce de mediador.
  • Orientación terapéutica. Las vertientes más conocidas son:
    • El psicoanálisis, con la escena clásica del cliente acostado en el sofá, hablando solo, y sin ver al terapeuta. Las terapias psicoanalíticas pretenden conectar con el subconsciente y entender cómo las asociaciones aprendidas en la infancia influyen en nuestras dificultades actuales. Hay varias sesiones por semana y la terapia puede durar años.
    • Las terapia psicodinámica se inspira en el psicoanálisis pero es menos intensa, más concentrada en problemas inmediatos y con mayor diálogo con el terapeuta.
    • Las terapias cognitivas y conductuales parten de que pensamientos y comportamientos se aprenden y se pueden desaprender y reaprender. Cliente y terapeuta se sientan frente a frente y dialogan. Hay tareas prácticas, cuyo fin es que el cliente aprenda a usar las técnicas terapéuticas en solitario. Las sesiones son semanales y el tratamiento puede durar desde meses hasta uno o dos años.
    • Las terapias humanísticas se enfocan al crecimiento personal y el sentido de la responsabilidad, resaltando la creatividad, puntos fuertes, y opciones de cada uno, dentro del marco actual del individuo. El estilo de comunicación, la frecuencia de las sesiones y la duración de la terapia son parecidos a los de las terapias cognitivas y conductuales.
    • Las arteterapias pretenden explorar y expresar emociones y conflictos internos usando modalidades como las artes plásticas, la música o el teatro.
  • Efectividad. Una terapia efectiva precisa de una buena conexión con el terapeuta. Es imprescindible que sientas que te escucha, entiende, y atiende, y que sus intervenciones sean acertadas. Es aconsejable concertar primeras citas con varios terapeutas para examinar el nivel de compatibilidad entre el estilo del terapeuta y tus necesidades y carácter. Luego, seleccionar al mejor candidato.
  • Coste. Averigua si el terapeuta tiene un convenio con tu seguro médico que cubra tratamientos psicológicos. De lo contrario el coste correrá de tu cuenta. Los precios por sesión de psicoterapia en Praga oscilan entre 600 y 1500 CZK. El precio lo pone cada terapeuta, normalmente según su educación y experiencia.
  • Limitaciones. Cada terapia puede estar limitada por varios factores:
    • Si tu disposición a explorar tus problemas a fondo está condicionada por factores como negaciones, vergüenza, o miedos.
    • Las competencias y restricciones del terapeuta. Cada terapeuta es más experto en algunas áreas que en otras. Algunos terapeutas no están dispuestos a explorar ciertos aspectos de la experiencia humana, como el uso de sustancias, la sexualidad, o lo que algunos llamarían “perversiones. Es bueno aclarar estos puntos de antemano y que ambas partes se sientan cómodas y en confianza.
    • Cuidado con ir a terapia con expectativas poco realistas. El terapeuta también es humano, no un mago. Cada terapia lleva tiempo y trabajo. La relación con el terapeuta no es bilateral (amistad) sino unilateral; ambas partes se deben concentrar en el cliente.
  • Metas. Conviene tener claros los objetivos a cumplir en terapia, desarrollar un plan realista con el terapeuta, y revisar periódicamente el nivel de progreso. También es aceptable y deseable ir explicando al terapeuta pensamientos y sensaciones sobre cómo va evolucionando la terapia.

En en próximo número conectaremos tipos de problema con tipos de terapia. Sea cual sea la dirección que tomes, la clave estará en la sinergia entre un verdadero examen personal y una conexión efectiva con el terapeuta.

Dra. Désirée Gonzalo